JOSE BRUGUES

Otro gran representante
del automovilismo nicoleño

Hablar de la familia Brugues es sinónimo de automovilismo, les brota por los poros, hoy esta corriendo en la Top Race Junior, Marcos Brugues, hace algunos años lo hizo el Chimango José Brugues en Jeep 4 o TC 2000 Santafesino, en el TC 4000, etc. Pero hoy vamos a hablar de otro Brugues, Don José, padre y abuelo de los nombrados anteriormente. Don José Brugues a quien hace algunos años le dedicamos una página en el Diario El Norte, con lo que nos contaba en cada carrera zonal, sus historias dentro de esta pasión automovilística.

El corrió en aquella notable, recordada y amada por todos nosotros, época de la Fuerza Libre, Limitada y Ford T. Lo hizo ante rivales de nombre realmente increíbles para la época, y ganó carreras, por ejemplo recordamos aquella que ganó un19 de mayo de 1957 en el circuito de La Emilia, superando en la bandera a cuadros a Rodolfo Recchione y Fernando Colángelo. Pronto se cumplirá un aniversario de esa jornada, pero hubo muchas mas y ante nombres como Elpidio Tortone (luego reconocido piloto de TC), Felipe Salgado, Luís Milán, Francisco Lorenzatti, Heldi Paladino, Rómulo Campagnoli, Esteban Solian, Olinto Alcine, Hugo Galaverna, Ramón Jubany, Félix Ravassi, y tantos otros nombres mas.

A quienes amamos esta actividad, estos nombres nos llenan de nostalgia, porque todos fueron reconocidos en el automovilismo argentino, y se mezclaban en tardes de gloria con los Fuerza Libre y Limitada como Juan Zampa, Avelino Melanesio, Omar Fuentes, Enrique Sticconi, Helvecio Enrico, y una lista interminable, tan pero tan interminable como nuestra nostalgia.

Días Pasados, José Brugues (h), nos contaba como llegó a correr su padre, ya que no tenia auto, pero unas ganas bárbaras. Fue así que un día se enteró que en Máximo Paz, había un auto que estaba parado, porque el piloto que lo corría anteriormente se habia matado y la gente del pueblo decidieron pararlo, Don José se tomo el tren hasta un pueblo cercano y luego le quedaban 20 kms que por suerte pudo hacer con un camión gallinero que lo arrimo a Brugues y a quien lo acompañaba hasta Máximo Paz, para ver el auto. Una vez en el lugar le explicaron la situación, y pidió permiso para sentarse en el auto de carrera que aun estaba semi destruido por el accidente, incluso se colocó el casco partido de quien se habia matado. Todos se miraron como diciendo “este tipo está loco, como se pone todo eso”, seguramente pensando en supersticiones y otros miedos rayanos con la muerte. Para Brugues eso fue el principio de su ansiada participación en el automovilismo de la época, Don José ofreció correrlo, pero no había mucho para lo que hoy sería un alquiler, por lo cual, la gente de Máximo Paz, y al ver su entusiasmo, le solicitaron un número de teléfono con el habitualmente común “luego lo llamamos”. Brugues se volvió no muy convencido que ello ocurriera, pero al poco tiempo sucedió. Lo citaron al pueblo santafesino, ya trabajaban en el auto y le preguntaron si le gustaba el color que tenia el auto (azul con el capot amarillo), a lo cual pidió si podían pintarlo de rojo con el capot blanco. Así fue, y la gente del lugar le comenzó a enseñar a largar con ese auto lo cual no era fácil si no lo conocías.

Frente al actual cementerio, estuvo Brugues ensayando largadas de acuerdo a las indicaciones de quienes preparaban el auto, y muy pronto llegó la hora del debut.

Primera carrera, largó la serie y andaba fluctuando por el sexto lugar mas o menos, era su primera vez y trataba de cuidarlo, porque además no quería mandarse una macana en el debut, además la gente de Máximo Paz venia de la otra mala experiencia. Al Culminar la serie, quienes acompañaron a Don José le dijeron que los dueños del auto, insinuaban como que “tenés miedo de acelerar”. Enterado de eso, Don José Brugues largó la final bastante atrás, y tocado en su amor propio, comenzó a pasar autos, iba a fondo en todos lados y en gran remontada llegó segundo en su debut. Increíble, gran alegría de los dueños del auto y de allí siguió una exitosa campaña con triunfos y Don José Brugues dejando marcado su granito de arena en la historia del automovilismo de San Nicolás y que hoy quisimos reflejar en este humilde homenaje. (Roberto Nápoli)

Don José Brugues antes de una carrera junto a todos sus seguidores.

Otra de José Brugues, antes de la largada con allegados y su casco y antiparras preparados

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